sábado, 21 de mayo de 2016

Yugo: el peor coche de la historia


No, no es que  lo digamos nosotros. Así fue como definió el New York Times en 1985 al humilde Yugo, un pequeño utilitario fabricado en la factoría Zastava en Kragujevac, en la actual Serbia, y que fue comercializado en Estados Unidos hasta la desintegración de Yugoslavia. “El peor coche de la historia”… ¿Una afirmación justa o tal vez demasiado exagerada?

EL COCHE QUE LLEGÓ DEL FRÍO

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El pequeño Yugo tiene el honor de ser uno de los pocos modelos fabricados al otro lado del Telón de Acero que aterrizó en Occidente y fue bien recibido. Solo en estados Unidos se vendieron 140.000 unidades, lo cual no está nada mal. La clave del éxito era su precio, mucho más bajo que el de otros vehículos similares.
Pero en esa virtud radicaba precisamente el gran defecto del Yugo: sus costes de producción eran bajísimos; su calidad, por desgracia, también.
En Zastava se habían basado en el modelo de diseño y producción de Fiat. De hecho, su carrocería recuerda mucho a la del Seat 127. Cumplía con los requisitos que se esperaban de un bue noche comunista: austero, barato y fácil de reparar. Un auténtico camarada. La estética era lo de menos.

UN COCHE DE CHISTE

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Sin ser tan crueles como el New York Times, en la Yugoslavia de los años 80 los chistes sobre el Yugo eran moneda común. Por ejemplo, se decía que el manual de usuario del Yugo venía con un horario de autobuses por si te dejaba tirado, o que el Yugo era un coche para toda la vida porque nunca podrías deshacerte de él (nadie te lo iba a querer comprar).
La historia del Yugo acabó abruptamente con la Guerra de Yugoslavia. Las fuerzas de la OTAN bombardearon en 1991 la factoría de Zastava por error (o eso al menos fue lo que alegaron), lo cual provocó una ola de indignación en Serbia. Hace unos años Fiat compró los terrenos y reconstruyó la fábrica, donde produce actualmente algunas versiones del Fiat Panda y el Fiat 500.
Sí, un coche de chiste, pero muy resistente. Se calcula que unos 250.000 Yugos siguen funcionando y circulando por las carreteras serbias. Tal vez después de todo no fuera un coche tan malo.
Bolsamanía

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