miércoles, 20 de abril de 2016

Las chinches tienen ahora la piel más gruesa para protegerse de los insecticidas

El resurgimiento global de las chinches a lo largo de las pasadas dos décadas podría explicarse por el hecho, constatado mediante análisis recientes, de que estos insectos han aumentado el grosor de su "piel" (cutícula), lo cual les permite sobrevivir a la exposición a insecticidas de uso común.

Esta es la llamativa conclusión a la que ha llegado el equipo de David Lilly, de la Universidad de Sídney en Australia.

Las chinches, al chupar la sangre, producen fuertes picaduras. El conocimiento público de su presencia provoca además un fuerte descenso de visitantes en áreas turísticas afectadas, con los consiguientes problemas financieros en hoteles, agencias de viajes y negocios relacionados. Entender por qué se han vuelto de nuevo tan comunes podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias para su control.

La resistencia a los insecticidas usados habitualmente está considerada la razón principal para el resurgimiento global de los chinches, aunque los resultados del nuevo estudio apuntan como causa específica al citado rasgo estructural, más que una tolerancia puramente química.

La chinche común, Cimex lectularius L. (Foto: David Lilly)


Los chinches están recubiertos por el exoesqueleto típico de los insectos, conocido como cutícula y que ejerce de piel o más bien de armadura. Usando un microscopio electrónico de barrido, el equipo de investigación pudo comparar el grosor de la cutícula obtenida de especímenes de chinches resistentes a insecticidas y de la de aquellos que más fácilmente morían por esos mismos insecticidas.

La comparación del grosor de la cutícula de los chinches puso de manifiesto una diferencia asombrosa: cuanto más gruesa era esta, más probable era que los chinches sobrevivieran a la exposición a los insecticidas.

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