miércoles, 9 de marzo de 2016

Terrorífico parásito revienta a sus víctimas desde dentro como en Alien


Suelen ser peculiares las situaciones en las que la realidad supera a la ficción. La última es este crustáceo parásito de Ecuador, descubierto por unos científicos españoles de la universidad de Alcalá, que infesta a sus víctimas, crece en su estómago y después “estalla” de la manera más desagradable posible. Sí, justo como en Alien.


El nombre científico es Artesone trysibia y su desarrollo tiene dos etapas bien diferenciadas. Por un lado, cuando el crustáceo es una cría nada libre y tranquilo por los ríos. Pero por otro, cuando crece y llega la hora de reproducirse es cuando las cosas empiezan a ponerse serias.

Este terrorífico parásito del Amazonas infecta a sus presas y estalla dentro como en Alien
Imagen: Sync

Tiene siete pares de patas, al final de cada una de las cuales hay garfios que le permiten agarrarse y quedarse fijado en el interior de su presa. Sus parientes cercanos, pertenecientes a la familia de los Cymothoidae no son raros en peces marinos y a menudo los pescadores se refieren a ellos como piojos de mar. No suelen pasar de la cabeza o de las escamas más superficiales del animal.


En el caso concreto del Artesone trysibia, en cambio, este no va a alojarse en la cabeza sino en la cavidad abdominal. En su caso en el de un pez del Amazonas llamado carachama. Entra por un lateral, en una zona cercana a las branquias, y se queda allí esperando que llegue el momento.
Porque para colmo, el crustáceo cambia de sexo a lo largo de su vida, una condición que se conoce como hermafroditismo secuencial, y en su fase de hembra (a la que llega cuando está dentro del animal) protege a sus crías con una bolsa como si fuese un marsupial. El Artesone trysibia es capaz de llegar hasta las 800 crías por camada.


El mismo estudio precisa que la alta fecundidad se debe a la complejidad de infectar a un pez en aguas turbulentas. En ellas, hasta un 7% de los ejemplares de carachama está infectado. En aguas más tranquilas la fecundidad es menor pero a cambio hay más peces con el parásito.


Pero ¿qué le ocurre al pobre pez? nada bueno: el parásito los castra al ocupar toda su cavidad abdominal e impedir el desarrollo de las gónadas y les dificulta el procesado de la comida en el estómago, matándolos de hambre. Cuando el pez muere tanto parásitos como sus crías abandonan su cadáver. El ciclo de la vida, que se dice (y de la muerte). 
Gizmodo / [vía Sync]

No hay comentarios:

Publicar un comentario