miércoles, 6 de junio de 2018

Dejar de fumar es mejor incluso que haber fumado poco siempre

Fumar cigarrillos está asociado con un declive acelerado de la función pulmonar y con un aumento en el riesgo de padecer enfermedades en los pulmones, pero, dado que los fumadores que fuman poco son a menudo excluidos de las investigaciones clínicas sobre efectos del tabaco en la salud, es muy poco lo que se sabe de las consecuencias del tabaquismo sobre la salud pulmonar en este grupo. Unos investigadores han analizado ahora el impacto de la intensidad y la duración del hábito de fumar sobre la salud pulmonar en personas de diversos grupos de fumadores, incluyendo a este, a lo largo de un periodo de seguimiento de 30 años.

El equipo de Amanda Mathew, de la Escuela Feinberg de Medicina, dependiente de la Universidad del Noroeste en la ciudad estadounidense de Chicago, ha analizado datos de 3.140 personas recogidos durante tres décadas. Cuando fueron inscritos, los participantes vivían en cuatro ciudades estadounidenses (Birmingham, Chicago, Minneapolis y Oakland) y su edad promedio era de 25 años. Casi la mitad eran afroamericanos, y casi la mitad había fumado en algún momento de sus vidas.


En comparación con aquellos que nunca habían fumado, los que eran muy fumadores de forma continuada experimentaron el mayor declive en la función pulmonar. Además, tenían una probabilidad 26 veces mayor de desarrollar enfisema y 8 veces mayor de desarrollar enfermedad pulmonar obstructiva.

Los investigadores examinaron asimismo el riesgo del tabaco para la salud pulmonar entre quienes fumaban poco. En el estudio se comparó a fumadores empedernidos pero moderados con aquellos que lo habían dejado. Pese a que el grupo de quienes habían abandonado el tabaco había estado fumando más cigarrillos diarios que aquellos que fumaban de forma moderada, los primeros resultaron tener una mejor función pulmonar, así como un riesgo menor de desarrollar enfisema, que los fumadores empedernidos de baja intensidad.

Tal como enfatiza Mathew, ha sido sorprendente comprobar que aquellos que abandonaron el tabaco tenían un riesgo menor de enfermedad que los fumadores empedernidos aunque de baja intensidad, a pesar incluso de que los primeros tuvieron una mayor exposición a los cigarrillos a lo largo de su vida. Y la enseñanza práctica de esto es evidente: no hay un umbral de seguridad a la hora de fumar en relación con la salud pulmonar; fumar menos puede ser un gran primer paso, pero dejar de fumar del todo es la forma más efectiva de reducir el riesgo de enfermedad pulmonar.

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