martes, 23 de diciembre de 2014

¿Queda algún lugar sin contaminar en el planeta?


¿Habrá algún recóndito escondite libre de los males de la contaminación? Para responder a esa pregunta lo mejor es dividir la naturaleza en cuatro grandes reinos: el cielo, la tierra, el agua dulce y los océanos.
La contaminación en el aire se presenta de muchas maneras. La niebla tóxica está compuesta mayormente de partículas y ozono, un gas invernadero que se forma cuando el óxido de nitrógeno y componentes volátiles orgánicos producidos por los autos y las fábricas reaccionan en la presencia de la luz del sol.
El impacto del ozono en el medio ambiente y en la salud puede ser muy severo. El costo anual de vidas humanas por la contaminación en el aire está estimado en un millón de personas, mientras que la contaminación producida en las casas mata a cerca de dos millones de personas cada año.
Los contaminantes expulsados al aire pueden viajar enormes distancias arrastrados por los vientos y las corrientes atmosféricas. "Una cosa que observamos a menudo es que la contaminación se genera en un lugar y acaba en otro completamente distinto", dice David Edwards, director del Centro Nacional de Investigación del Sistema Terrestre de Boulder, en Estados Unidos.
La polución en forma de humo puede viajar muy lejos: los incendios que se crean en Sudamérica y Sudáfrica son una fuente de contaminación para todo el hemisferio sur. Según Edwards, a veces la "contaminación emitida en una región puede dar la vuelta al mundo más de una vez".
Así que basándonos en lo que sabemos sobre corrientes atmosféricas y distribución de la contaminación, es seguro decir que no hay garantía de lugares libres de humo contaminado en el planeta.
Agua
La contaminación del aire, desafortunadamente, también afecta al agua, y por consiguiente acaba con la posibilidad de que exista agua dulce totalmente limpia en alguna parte del planeta.
"Si nos fijamos en la contaminación en un sentido amplio, entonces observamos que resulta difícil que haya una cuenca prístina sin contaminar, porque tanto la influencia del hombre como la contaminación en el aire ya se han extendido a todo el mundo", dice Thomas Chiramba, del Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas en Kenia.
Pero aunque la contaminación del aire no se queda en el agua, es de hecho la polución de la tierra la que actúa como el principal contaminante de las reservas de agua dulce. Los componentes químicos, fertilizantes y los deshechos pasan de la tierra a los lagos, las corrientes y los ríos, y a menudo acaban en el océano.
El resultado son zonas muertas: áreas con agua dulce o salada donde no hay vida. Este fenómeno se da cuando los nutrientes de la tierra causan un crecimiento masivo de microbios, lo que a la vez causa una disminución del oxígeno del agua.
Al igual que ocurre con el aire, las reservas de agua más alejadas de los humanos son las más limpias. Los lejanos ríos y lagos del norte de Canadá, junto con las aguas del Ártico y la Antártica son firmes candidatos a las aguas menos contaminadas del planeta.
Océano
Incluso los océanos, con enormes extensiones todavía sin explorar y que ocupan un sorprendente 70 por ciento de la superficie de la Tierra, no han escapado a las garras de la polución.
Hoy en día un estimado de 60 a 80 por ciento de la polución marítima se origina en la Tierra, y llega al agua a través de puertos, playas sucias y canales contaminados que desembocan en el mar.
De toda esta contaminación y materiales, el plástico es el más penetrante, ya que la mayor parte de los plásticos tardan cientos de años en degradarse. El papel, por otro lado, se desintegra fácilmente, y el cristal ya no se usa demasiado.
Sorprendentemente, algunos de los lugares más remotos de los océanos son también los más contaminados, gracias a los patrones de las corrientes. El Atolón de Midway, un pedazo de tierra en el medio del pacífico Norte, por ejemplo, está deshabitado a no ser por unos científicos que pasan algunas semanas allí.
Pero a pesar de esto está cubierto de detritos que, a menudo y con consecuencias fatales, son engullidos por las aves marinas de la zona. Asimismo, aunque se creía que el fondo del mar estaba fuera del alcance de los humanos, cada vez más se corrobora que no es el caso.
Expertos que exploran los fondos marinos, como Lisa Levlin, del Instituto Scripps de Oceanografía en San Diego, afirman que está lleno de residuos. Además, no toda la contaminación marina es física. La contaminación acústica causada por los barcos y sus radares es un problema creciente para delfines, ballenas y calamares.
Según los expertos todavía hay algunos lugares donde no se encuentran residuos, pero lo que sería más difícil es encontrar un sitio donde no se pudiese sentir el impacto de los humanos.
Fuente: BBC Mundo / Rachel Nuwer

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