jueves, 14 de enero de 2016

El reiki, o tratar de curar con la nada

Una de las terapias orientales más de moda de los últimos tiempos es el reiki. Veamos si es eficaz según los estudios científicos publicados.




Siempre me ha resultado sumamente paradójico que haya quien hable de una supuesta arrogancia de la ciencia o de la comunidad que la desarrolla. El método científico es la más rigurosa puesta en práctica de la prudencia en lo que a adquisición de conocimiento se refiere, pues no se acepta nada como cierto hasta que no se ha demostrado de la forma debida. En cambio, la pseudociencia no se asienta sobre comprobaciones precisas, sino sobre la búsqueda de detalles, sean verídicos o no, que sirvan de apoyo a nuestros prejuicios, y ante todo, sobre ese enorme defecto que es la fe de los que prefieren limitarse a creer que algo es de una manera y no les importa ni lo más mínimo saber si es verdad.
Este defecto llega a su culmen con pseudoterapias médicas como el reiki, en la que ni tan siquiera se puede comprobar la existencia de aquello que se aplica. Dado su auge en los últimos tiempos de la mano de la ya vieja e incomprensible fascinación occidental por cualquier cosa que venga de Oriente, aunque sea un despropósito precientífico, creo conveniente aclarar todo lo que sabemos a ciencia cierta de esta pseudoterapia.

Una energía curativa que no existe

Muchas personas utilizan lo vieja que es una técnica como argumento en favor de su eficacia: si se usa desde hace tanto tiempo es por algo. Lo que ocurre es que, no sólo lo único que sirve como prueba de su utilidad son demostraciones directas de ella, sino que además, para asuntos en los que la eficacia depende de los avances paulatinos, con el aumento del conocimiento y de la precisión de las intervenciones, que algo sea antiguo es más un argumento en su contra.Mikao Usui ayunó varias semanas, alucinó y unas voces le desvelaron “las claves para la curación” del reiki
Pero, frente a lo que se suele creer, el reiki no se puede calificar de terapia milenaria porque la ideó un budista japonés llamado Mikao Usui en 1922, apoyándose, en eso sí, en conceptos espirituales arcaicos, y sólo después meditar y de haber ayunado durante varias semanas hasta que empezó a alucinar y escuchó unas voces que le desvelaron “las claves para la curación”.
Y, cuando digo “espirituales”, lo digo con todas las de la ley: los practicantes del reiki utilizan la técnica de la imposición de manos, también conocida como toque terapéutico, mediante la que afirman que permiten el equilibrio energético que conlleva la sanación al transferir “energía universal” como chi o ki, la misma que dicen manipular los acupuntores pero, en este caso, a través de las palmas de las manos; y esa energía forma parte de la filosofía religiosa oriental en la que las enfermedades y los dolores son causados por desequilibrios energéticos, morales y emocionales, es decir, que choca de cabeza con todo lo que sabemos científicamente de etiología y algiología, esto es, del estudio acerca de las causas de las enfermedades y del dolor.
reiki
Nikki Zalewski - Shutterstock
Para que os hagáis una idea, muchos terapeutas del reiki afirman, por ejemplo, que una alergia se produce cuando hay algún aspecto de nuestra vida contra el que luchamos o intentamos evitar,La teoría del reiki choca con lo que sabemos científicamente sobre las causas de las enfermedades y el dolor los dolores de espalda se deben a un exceso de responsabilidad no admitido o a la falta de apoyo, los diabéticos ansían ser amados pero no lo consiguen porque no se dejan, los problemas cardiovasculares revelan falta de compasión o de convicciones o demasiada emotividad, el cáncer sobreviene cuando la rabia y la autodestrucción nos consumen y los resfriados y la gripe son una purificación con la que se eliminan “los productos químicos” de aquello con lo que nos alimentamos, etcétera.
No se trata más que una serie de afirmaciones sin base empírica alguna, tanto como aquellas sobre los chakras que dicen tratar. Pues, lógicamente, ni se ha demostrado la existencia de esa presunta energía que manejan los sanadores del reiki, ni de los chakras ni que sus tratamientos produzcan algo más que lo que cualquier placebo, como en una revisión de estudios sobre la aplicación clínica de esta pseudoterapia, de 2008, que resuelve que “la evidencia es insuficiente para sugerir que el reiki es un tratamiento eficaz para cualquier condición” y que, “por lo tanto, el valor del reiki sigue sin demostrarse”.Los terapeuta del reiki afirman que el cáncer sobreviene cuando la rabia y la autodestrucción nos consumen
En otra de los estudios favorables sobre esta pseudoterapia aplicada al cáncer que se publicó en 2011, en la que certifica que no es posible concluir que el reiki sea eficaz por la falta de rigor procedimental, y otro estudio de la misma época, este sí meticuloso, en el que se aplicó reiki normal y placebo a los enfermos de cáncer en un centro de quimioterapia, con la intención de comprobar si gracias al verdadero aumentaba su confort y bienestar de forma significativa, mostró que en absoluto.
Pero, como en toda disciplina indisciplinada que se precie, también hay distintas modalidades de reiki, y otra de las técnicas es la sanación a distancia, que para mí es mucho más divertida: con ella se le manda la energía benéfica a una persona que se encuentre lejos, contando con su permiso para evitar consecuencias kármicas negativas para el remitente, y a continuación se usa cualquier objeto como sustituto, como un muñeco o un cojín, pero teniendo siempre en mente quién es el verdadero receptor, o los muslos propios, uno para la parte frontal de la persona, y el otro, para la trasera, o incluso una fotografía, y luego se visualiza o traza en el aire el símbolo de la distancia y se repite tres veces el mantra correspondiente, para después comenzar con el envío de energía.
reiki
Experimento de Emily Rosa - JAMA.jamanetwork.com
Como veis, ya sin estudios de por medio, todo esto suena de lo más científico, vaya. Pero es que también los hay: por ejemplo, en una revisión sistemáticapublicada en 2003, el catedrático Edzard Ernst concluye que las terapias de sanación a distancia no son más efectivas que el placebo.Emily Rosa, de 9 años, demostró en 1996 que los practicantes del toque terapéutico no detectaban de veras la energía que decía manipular
Y por si todo lo anterior fuera poco, resulta que una niña estadounidense de nueve años llamada Emily Rosa puso a prueba a los practicantes del toque terapéutico en un sencillo pero concienzudo experimento, cuyo objetivo era comprobar si detectaban de veras algún tipo de energía. Por supuesto, no fue así, y estos terapeutas fallaban en el 66% de las ocasiones. Esto ocurrió en 1996; dos años más tarde, los resultados obtenidos en el experimento aparecieron en The Journal of the American Medical Association.
Por otra parte, si habéis leído por ahí que la Organización Mundial de la Saludha reconocido al reiki como terapia alternativa, sabed que lo único que ha hechoha sido señalar que hay personas que lo utilizan igual que “las terapias basadas en la fe”, literalmente, no que sea útil para algo. Y si os dicen que el reiki se puede usar como terapia complementaria, sin dejar los tratamientos médicos de verdad porque es compatible con los mismos, no lo pongáis en duda: rezarle al Gran Yuyu de la Montaña es tan compatible como el reiki porque, al ser un producto de la imaginación, tampoco interfiere en ellos.
Dicho todo lo cual, no parece descabellada una equiparación de la energía de la que hablan los defensores del reiki con el traje del emperador del cuento de Andersen: como tal atuendo, no es sólo invisible, sino que además no existe; y es que la pseudociencia, como el emperador, va desnuda, y no hay quien le ponga nada encima para ocultarlo.
Hipertextual.com

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