lunes, 10 de agosto de 2015

Más rápido que un Bugatti: el primer “súper auto” ecológico construido en impresora 3D

Las imágenes son impresionantes, y una demostración más de que actualmente existe la tecnología para una industria automotriz sin el contaminante petróleo. El único problema es la avaricia humana y la falta de voluntad política.


Un emprendimiento realizado en California sorprendió a muchos en la industria automotriz. Se trata de Blade un automóvil que no salió de una fabrica común, sino de una impresora 3D.
La joyita fue desarrollada por Divergent Microfactories, cuyo fundador, Kevin Czinger, trabajó por mucho tiempo en la industria automotriz, hasta que un día se dio cuenta que la fabricación de vehículos estaba destruyendo el medio ambiente.

Esto llevó a Kevin a poner sus ojos en la impresión 3D en metal, que según sus palabras “cambia radicalmente eso” ya que los componentes del vehículo tienen procesos de fabricación radicalmente distintos “los coches actuales se arman en fabricas que consumen una gran cantidad de energía y ya salen con una huella de carbono antes de ser manejados”.

Sin embargo “Mediante la construcción de un coche de esta manera se tiene menos de un tercio del impacto ambiental”, señala su creador.
Un proceso optimizado también en el diseño del auto donde lograron construir un chasis, de gran resistencia, gracias a la fibra de carbono, el que pesa solamente 46 kilos.
Sobre él va el resto de la estructura de acero y aluminio, dando un peso total al vehículo de 635 kilogramos. Además está equipado con un motor de 700 caballos de fuerza que funciona con gas natural, lo que reduce aún más su huella de carbono, y entrega una potencia superior a un Bugatti Veyron.
“Nos hemos centrado mucho en la estética de este coche, ya que es muy importante para capturar la imaginación de la gente “, concluye su creador.

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