domingo, 7 de febrero de 2016

La gigantesca duna de Pilat que se come árboles y casas


Los sistemas dunares suelen ser espacios protegidos por su alto valor ecológico y, a menudo, también turístico. Hay muchos y, algunos, muy conocidos. Pero, sin duda, el más singular de todos es el que se puede encontrar en La Teste-de-Buch, en la costa de Aquitania, al suroeste de Francia: la Gran Duna de Pilat. Sí, en singular porque no se trata de dunas; es una sola. Gigante.
¿Se imaginan una duna del tamaño de una playa grande? ¿Una masa de arena que cubre 87 hectáreas y que alcanza una altura superior al centenar de metros? Una gigantesca colina móvil, en suma, que avanza de 3 a 4 metros al año desde la orilla del mar hacia el interior, habiéndose comido ya medio kilómetro de árboles de que se compone el bosque del Parque Natural de las Landas de Gascuña, trasladando 60 millones de metros cúbicos.

Este fenómeno tan singular es natural, aunque con cierta aportación humana. Se cree que su origen se remonta a miles de años atrás, si bien su manifestación actual es más reciente, del siglo XVIII. Fue entonces cuando un banco de arena procedente del mar empezó a acumularse y, para frenar su avance, se procedió a plantar pinos (una hectárea de pinos puede absorber 45 toneladas de agua diarias) a lo largo de la línea costera, de manera que sirvieran de barrera. Al principio, la solución resultó un éxito y la arena se frenó; pero, a cambio, empezó a depositarse sobre sí misma, creciendo en altura.
Paradójicamente, así ha aparecido un nuevo ecosistema muy valioso y, por tanto, protegido por ley por el estado francés como Grand Site National junto con las 6.288 hectáreas boscosas y el banco de arena d’Arguin que lo protege de las olas. Y es que no sólo tiene valor ecológico; hasta millón y medio de personas lo visitan anualmente (el segundo destino natural de Francia tras el Monte Saint-Michel), con la consiguiente repercusión en la economía local. Porque es todo un espectáculo ver esa duna de 40º de inclinación -acompañada de otras más pequeñas, las barjánicas- que tiene el récord de ser la más grande de Europa con sus 2,7 kilómetros de largo por 500 metros de ancho.

Según los cálculos de los expertos, con el actual ritmo de progresión la arena invadirá la carretera de Biscarrose y el cámping vecino hacia el año 2045, como ya hizo con varias casas décadas atrás. No está la cosa muy clara porque, dado el sistema de desarrollo que experimenta -erosionándose por un extremo y retroalimentándose por el otro a la vez-, el movimiento no es regular, de manera que en ciertos períodos va deprisa y en otros ralentiza su marcha.
En cualquier caso, es posible que en un tiempo deje de ser algo único porque en la zona sur de la región, cerca de Gaillouneys), se ha detectado la formación de unaduna nueva que, en su juventud, se muestra aún más activa.
Por  / LaBrujulaVerde.com

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