domingo, 15 de noviembre de 2015

Nativos Americanos plantan semillas de hace 800 años y reviven una antigua variedad de calabacín


Un grupo de Nativos Americanos ha encontrado semillas de una antigua variedad de calabacín en una vasija de hace 800 años y ha revivido esta planta por primera vez en muchos siglos. Las semillas de este calabacín, de gran tamaño y de un vivo color anaranjado, han sido distribuidas entre comunidades nativas y otros grupos, como uno de estudiantes universitarios de Canadá que también consiguió cosechar uno de estos calabacines grandes y anaranjados este mismo otoño.
Existe un movimiento extendido por todo el mundo cuya intención es preservar el rico patrimonio planetario de cultivos alimenticios, a fin de protegerlo de eventuales modificaciones genéticas, catástrofes o pérdida de diversidad, lo que podría provocar que los productores agrícolas acabaran por sembrar únicamente unas pocas especies más productivas o resistentes de frutas, verduras y cereales.
Winona LaDuke, líder nativa que fue candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos por las listas del Partido Verde en el año 2000, ha bautizado a esta variedad de calabacín como Gete Okosomin o “viejo gran calabacín,” tal y como podemos leer en un artículo del blog del American Indian Center (“Centro Indio Americano”) de Chicago.  
La recuperación de este calabacín gigante llega en una época en la que los científicos están intentando conservar las valiosísimas e increíblemente diversas variedades y especies de vegetales comestibles de todo el mundo. En el 2004, científicos de todo el mundo inauguraron un banco de semillas en el archipiélago noruego de Svalbard, al norte del Círculo Ártico, en el que las condiciones climáticas frías y secas son idóneas para su conservación. Ya hay cientos de miles de semillas de variedades comestibles de todo tipo a buen recaudo en sus cámaras.
“Mucha gente lo desconoce, pero gran parte de nuestros alimentos tradicionales se ha extinguido, en gran medida debido al enfoque industrial de la agricultura moderna, que prefiere unos pocos cultivos rentables antes que una auténtica variedad de frutas y verduras nativas,” leemos en el blog del Centro Indio Americano. “Hay quien ha señalado también que los organismos genéticamente modificados están matando a las semillas nativas. Es por esta razón que la recuperación del Gete Okosomin es algo digno de celebración. Cada vez que alguien consigue cultivar con éxito el Gete Okosomin y conserva sus semillas, es una victoria para nuestro pueblo.”
Los estudiantes de la Universidad Menonita de Canadá fueron noticia en octubre del 2015 al plantar con éxito estas semillas de calabacín gigante, aunque los Nativos Americanos del club de jardinería del Círculo de Cultivos del Centro Indio Americano y otros grupos ya lo habían conseguido anteriormente. El Círculo de Cultivos recibió estas semillas como obsequio de parte de Sue Menzel, de la tribu Ojibwe de Lac Courte Oreilles. Los miembros del Círculo de Cultivos intentarán asegurarse de que este calabacín no sea polinizado por otras variedades para preservar de este modo su pureza genética.
El Banco de Semillas Global de Svalbard, en Noruega, alberga semillas de cientos de miles de variedades y especies de frutas, verduras y cereales (foto: CropTrust.org)
El Banco de Semillas Global de Svalbard, en Noruega, alberga semillas de cientos de miles de variedades y especies de frutas, verduras y cereales (foto: CropTrust.org)
Las frutas y verduras disponibles en las modernas tiendas de comestibles representan tan solo una pequeña fracción del total de variedades existentes, como podemos leer en la web de Mother Nature Network. A lo largo del siglo pasado, los productores de alimentos de origen vegetal se esforzaron en cultivar variedades que fueran altamente rentables o pudieran resistir el tiempo y la brusca manipulación necesarios para transportar el producto a largas distancias. No obstante, gente de todo el mundo está trabajando en la actualidad para conservar y difundir especies y variedades vegetales que solían estar tradicionalmente en nuestra dieta en el pasado.
En años recientes han surgido noticias acerca de botánicos e historiadores que estaban trabajando para recuperar y proteger plantas y semillas en peligro de extinción que podían perderse para siempre si no se actuaba con decisión.
Un investigador nativo americano de Vermont está recuperando la horticultura que se practicaba en este estado antes de la llegada de los europeos. Frederick Wiseman, profesor retirado y experto en etnobotánica, pasó años investigando y estudiando la civilización Maya en México y Guatemala. Pero a lo largo de las dos últimas décadas, ha vuelto su atención a las plantas nativas de su tierra natal. El Dr. Wiseman está trabajando en la actualidad para identificar y conservar antiguas semillas que eran vitales para la tribu nativa americana de los Abenaki, del nordeste norteamericano. La historia de estas plantas indígenas ha revelado abundante información que de otro modo se hubiera perdido para siempre. Wiseman ha seguido el rastro de 26 variedades tradicionales diferentes, entre las que hay calabacines, judías, maíz, alcachofas, aguaymantos y tabaco. Ancient Origins ya informó en Febrero del 2015 acerca de esta investigación.
El Dr. Wiseman, que de hecho es de origen Abenaki, ofrece charlas acerca de su obra “Tras las Semillas: Redescubrimiento y recuperación de los antiguos cultivos Wabanaki” en el Centro de Patrimonio Histórico y Arqueología del Estado de Vermont.
El Centro de Patrimonio Histórico y Arqueología del Estado de Vermont comunica acerca de su proyecto Seeds of Renewal (“Semillas de Renovación) que ha “desarrollado una compleja estrategia para recuperar los productos agrícolas cultivados y consumidos por los Abenakis de Vermont y otras tribus emparentadas con ellos de Maine, Quebec y las Provincias Marítimas de Canadá. Además de las múltiples variedades cultivadas de las denominadas “tres hermanas”, es decir: maíz, judías y calabacín, [el proyecto] recuperó también otros antiguos cultivos menos comunes como tomatillos, girasoles, calabazas de peregrino y tabaco.”
Fred Wiseman no está solo en su empeño por preservar estas antiguas plantas y semillas. La investigadora botánica Elaine Solowey también está cuidando y protegiendo plantas de más de 100 especies muy raras o casi extinguidas, recuperándolas y reviviéndolas en lo que forma parte de un proyecto de 10 años destinado a estudiar hierbas y plantas utilizadas antiguamente como remedios naturales. En el transcurso de su trabajo ha cultivado plantas y hierbas empleadas en las medicinas tradicionales tibetana, china y bíblica, así como otros remedios populares procedentes de diferentes culturas para comprobar si su efectividad puede demostrarse científicamente.
Semillas de calabaza Kabocha; son diferentes a las recuperadas recientemente por nativos americanos (Creative Commons/Flickr)
Semillas de calabaza Kabocha; son diferentes a las recuperadas recientemente por nativos americanos (Creative Commons/Flickr)
Como logro más destacado de este proyecto, cabe señalar que la Dra. Solowey revivió una especie de palmera datilera ya extinguida gracias a semillas de hace 2.000 años descubiertas en unas excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en Masada, al sur de Israel. Esta palmera datilera de Judea fue intencionadamente erradicada de la antigua Palestina por las autoridades del Imperio Romano en el año 70 d. C.
Con la intención de garantizar que el planeta Tierra conserve su impresionante patrimonio de especies y variedades vegetales comestibles, los científicos crearon años atrás el Banco Global de Semillas de Svalbard, unas instalaciones de almacenamiento ubicadas en Noruega en las que se custodiaban ya en el presente año 2015 más de 860.000 semillas de especies vegetales comestibles. Este proyecto está financiado por el gobierno noruego y el Global Crop Diversity Trust, (“Fondo Mundial para la Diversidad de los Cultivos”), cuya misión es la de preservar la diversidad de cultivos del planeta a fin de garantizar la alimentación de las generaciones actuales y las futuras.
El banco de semillas puede almacenar hasta 4,5 millones de variedades y especies, con una capacidad total de 2.500 millones de semillas. (Foto: CropTrust.org)
El banco de semillas puede almacenar hasta 4,5 millones de variedades y especies, con una capacidad total de 2.500 millones de semillas. (Foto: CropTrust.org)
Como podemos leer en CropTrust.org, estas plantas van “desde variedades únicas de los principales alimentos básicos de Asia y África, como maíz, arroz, trigo, frijoles y sorgo, a variedades europeas y sudamericanas de berenjena, lechuga, cebada y patatas. De hecho, el banco ya alberga la colección más completa de semillas de cultivos comestibles del mundo.”
Imagen de portada: Este tipo de calabacín no se había cultivado durante siglos. Un grupo de nativos americanos ha conseguido recuperar esta antigua variedad tras hallar sus semillas en una vasija de hace 800 años. (Foto: Mother News Network)
Autor: Mark Miller
Traducción: Rafa García
Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y aparece traducido en ancient-origins.es.

No hay comentarios:

Publicar un comentario