viernes, 24 de julio de 2015

Cosas que pasan durante el sexo y nos avergüenzan

El sexo es bueno para todo y para todos, eso está claro. Pero también es totalmente asqueroso si se mira desde otra perspectiva; mezclas de olores, situaciones embarazosas... Un sinfín de cosas que pueden avergonzarnos mucho pero, tranquilos, que son completamente normales.


Sorpresa post-sexo anal
El sexo anal es una práctica que no llevan a cabo todas las parejas, pero las que sí bien conocen los riesgos a los que se exponen. El ano no está hecho para mantener relaciones sexuales, ya que su función es la de salida, no la de entrada, pero si se quieren llevar a cabo, hay que hacerlo bien. No se puede intentar tener sexo anal sin antes haber pasado por el baño o estar sufriendo diarrea o estreñimiento porque, de esta forma, lo único que te puedes encontrar al terminar la penetración son heces en el condón. No siempre pasa eso, tranquilos, pero las probabilidades están ahí. Hay gente que lo puede pasar realmente mal y romper por completo el morbo del momento.

Dormirse
El sexo es la mejor 'dormidina' natural para el cuerpo masculino, y a veces también para el femenino. El eterno debate sobre ello suele avergonzar bastante a los hombres pero no os preocupéis porque la ciencia os avala. No sienta nada bien, pero es que resulta que el cerebro se apaga durante un orgasmo, libera químicos que inducen al sueño y los ojos se cierran por completo. La sensación que sienten es tan relajante que su cuerpo deja de responder. El problema llega cuando la mujer no se queda dormida porque, según la ciencia, sigue activa después del sexo y puede que incluso quiera más. Vamos, todo lo contrario al hombre.

Ropa interior inapropiada
¿Quién no ha salido de su casa corriendo porque no llegaba y se ha puesto lo primero que ha pillado? No tendría que ser algo tan malo si no fuera porque has cogido esos calzoncillos rotos desde hace años pero que tú, ni te habías fijado. Tranquilo, te darás cuenta cuando ella vaya a quitártelos de forma sensual y se quede con cara de pasta de boniato. El momento te pondrá colorado pero no de calor por excitación. Las mujeres suelen ser mucho más precavidas y llevan siempre la lencería íntima más bonita del mercado pero que tampoco se descuiden mucho que igual ese día se equivocan de cajón... Por suerte, casi nadie se fija en ese tipo de cosas o, simplemente, lo pasa por alto, están más puestos a otras cosas.

Hola, soy tu menstruación
Dicen que 'para gustos los colores' y en el caso del sexo pasa eso. Hay mujeres y hombres a los que no les importa nada practicar sexo cuando asoma la regla pero no suelen ser la mayoría. Muchas se sienten incómodas por la higiene, les produce dolor o simplemente no les apetece hasta que no se haya ido, y en el caso de ellos pasa lo mismo, que les puede dar un patatús de ver tanta sangre. Aunque sea algo totalmente natural, del ciclo de la vida, hay que admitir que no es agradable su olor, presencia y apariencia.

Golpes dolorosos
Los lugares donde se practica sexo no son los más adecuados muchas veces para ello y, claro, pasa lo que pasa. Un coche chiquitito, el cabecero de la cama... La pasión que se desata durante el acto es tal que a veces ni te das cuenta de donde estás, así que el golpe con el cabecero, pared o techo es brutal. Normalmente, si ha sido flojito, continuas, pero si el dolor te deja atontado... Un golpe de estos y el sexo queda arruinado por completo. Y encima te quedas con que tu cabeza tiene un chichón más grande que tú.

Caerte de la cama
Al igual que te puedes dar un golpe en la cabeza o en cualquier parte del cuerpo, quedando totalmente dolorido y sin poder continuar con el coito, también puedes caerte de la cama si pones excesiva efusividad al asunto y ésta es demasiado pequeña. Corta todo el morbo y probablemente tu cuerpo quede hecho añicos, aunque también puede pasar que os echéis unas risas o, mejor aún, que los dos os caigáis juntos y continuéis la faena en el suelo. Pero bueno, hay que tener más cuidado o, si no, poner una alfombra blandita para amortiguar.

Flatulencias inesperadas
En toda pareja hay que pasar el trance de la primera flatulencia juntos pero el problema viene cuando suceden durante los primeros encuentros sexuales. Todos somos humanos y el cuerpo produce este tipo de movimientos que mejor fuera que dentro, así que no tiene ningún sentido que te moleste si pasa cuando estáis teniendo sexo. Vale, no es agradable, pero tampoco ha sido aposta. Tampoco hay por qué avergonzarse cuando a la mujer le salen ruidos vaginales. No son pedos como tal, sino el aire que entra, se queda atrapado y sale durante los movimientos del coito.

Arcadas y ganas de vomitar
No todo puede ser bonito y maravilloso durante el sexo, también hay una parte un poco asquerosa. Aunque los olores que desprende nuestro cuerpo sean naturales, lo cierto es que hay que mantener un mínimo de higiene, sobre todo en los meses en los que más se suda. Porque sí, también las partes íntimas pueden transpirar y es lo más desagradable del mundo. El problema llega cuando la otra persona no se ha lavado y el olor o sabor que desprende es completamente asqueroso. Si encima eres una persona sensible a eso, puede que las arcadas te salgan involuntariamente o, lo que es peor, que vomites. Adiós al sexo.

Apuntar mal
En las relaciones no es todo coito, también se hacen otras cosas. Preliminares, sexo oral... Cualquier cosa puede acabar mal si no se apunta donde es debido. La ropa o el pelo pueden quedar con manchas blancas y gelatinosas, sospechosas, difíciles de quitar y muy visibles al ojo humano, que siempre es muy mal pensado. A ver cómo lo explicas. Pero lo peor que te puede pasar es que el fluido masculino o femenino se dispare hacia donde no debe, es decir, para partes sensibles de la cara como los ojos, dejándoles irritados y con mucho dolor, o la boca, con arcadas y vómitos.

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